De tanto andar buscando caminos
de boca en boca te llega su nombre,
un tal Mesías de pan y vino
que según dicen te cambia el norte,
pero ¿Quién podrá ser este Jesucristo,
que nadie logra comprender del todo?
Me sabe a mate que corre de mano en mano
dejando al paso más dudas que certezas,
pero solo la cómplice mirada del hermano
deja entrever la silueta de un rostro,
rostro de Cristo latinoamericano,
Cristo de capilla y gritos de justicia,
el de desvelos y sueños sin límites,
pero tan humano y tan nuestro
que nos llama a volver al cuarto
en donde una vieja bicicleta espera su oportunidad
y sentarse a hacer eucaristía sobre una puerta
junto a otros incomprendidos que quieren caminar:
Juan Carlos, Francisco, Joaquín y Francisco,
por el nombre los llamó
a terminar de martillar el Reino,
Reino deliberadamente inconcluso
para que sea nuestro este pedazo de cielo.
Busquen y no cesen de buscar
en el cacho, el lavado y el pan,
en Mateo, Marcos, Lucas y Juan,
pero no olviden que el verdadero Jesús
está entre nosotros
y eso es lo que lo hace
tan incomprensible.

Hermoso poema. Quién es el poeta?
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