lunes, 20 de agosto de 2012

Llueve sobre la ciudad


Miércoles, nuestro supuesto día de descanso, y nosotros figurábamos a las 8.30 en un colectivo camino hacia el colegio SS.CC. Emaús. Luego de unas cuantas vueltas en bondi nos encontramos con una descomunal construcción de muchas hectáreas de longitud; por fin estábamos frente al Manquehue de Argentina!! (¿O era otro el rasgo en común?). Tras un breve tiempo de espera, el padre Felix nos llevó por los distintos laberintos del gigantesco recinto, el cual alberga a más de tres mil alumnos entre jardín, primaria, secundaria y la escuela técnica. Además pudimos conocer a una serie de docentes y directores que trabajaban en el colegio (todos con un pequeño aire a Ned Flanders). Conversando con el sacerdote nos enteramos de cómo el colegio busca seguir la linea de los Sagrados Corazones a través de una fuerte labor social, el colegio abre sus puertas en la noche para que gratuitamente muchas personas puedan aprovechar todas las instalaciones del instituto técnico, convirtiéndolo en una gran herramienta para la gente que trabaja y no tiene la oportunidad de estudiar en el día. Fue un gran visita, con almuerzo de despedida y todo,  por lo que esperamos tener la posibilidad de poder volver alguna vez y conocer más a fondo el colegio y a sus ALUMNAS y alumnas.

En otro ámbito, estas semanas han estado marcadas por un gran ambiente festivo. Partimos guiados nuevamente por una de las diversas y peculiares invitaciones de Ricardo ss.cc.; esta vez el destino era el carnaval boliviano en honor a la virgen de Copacabana. Gracias a los contactos de nuestro reconocido guía tomamos palco para presenciar una bellísima celebración al más puro estilo de La Tirana con bailes y comidas tradicionales incluidas, con lo que aprendimos un poquito más de nuestros hermanos bolivianos y su cultura. Por otro lado nos tocó organizar y celebrar el día del niño junto a las catequesis de las distintas capillas, ahí jugamos, compartimos y nos disfrazamos convirtiéndonos en un niño más del evento. Continuaba la semana y las celebraciones no acababan, las capillas de Asunción y Purísima se encontraban en fiestas patronales. En ambas luego de una bonita eucaristía nos quedamos a compartir junto a las comunidades y los vecinos del sector comidas, bailes, canto, chacarera, samba, cueca y reggaeton.

En el mundo académico nos aventuramos con 3 nuevas tareas en las salas de clases. En la escuela secundaria comenzamos a prestar ayuda y reforzamiento en el área de Inglés (aunque usted no lo creeishon), con un grupo de chicos de 1ro y 2do año, el equivaleishon a 7mo y 8vo beisic. Y en la primaria también comenzamos con tallereishon, pero esta vez de lenguaje y "matemágicas" (cortesía de F.M.) para 6to grado, el equivalente a 6to básico. Tenemos muchas ganas de poder prestar ayuda en este ámbito a la escuela y a los alumnos que les cuesta más en este segundo semestre. Y la escuela también estuvo de fiesta: con motivo del aniversario número 50 de la institución se realizó un encuentro generacional de ex-alumnos. Niños, jóvenes, no tan jóvenes, abuelos y tatarabuelos se juntaron para reír, festejar y recordar su paso por la escuela Parroquial San José. Después de todos los saludos de años-sin-vernos pasaron todos a reconocer a los compañeros en la foto del curso en tono sepia o blanco y negro. Hubo mate, comida y fotos por doquier y, a pesar de la lluvia, se logró congregar a un montón de gente.

Finalmente les comentamos que esta última semana hemos tenido un verdadero diluvio, lo que ha significado no poder lavar nuestra ropa y estar todos roñosos en contra de nuestra voluntad. También se han visto afectadas diversas actividades que por las inundaciones no han congregado a la cantidad de gente esperada. Sin embargo, las torrenciales lluvias no detuvieron a "Andy Borgo", la prima de nuestro compañero Morales, y hermana de los ex-peumos: Patricio Borgoño, y Lucho Borgoño, que junto con Eugenio su pololo, vinieron a visitar las aventureras tierras de Libertad. Fue muy grata la visita en donde compartimos un buen plato de milanesas, conversamos de Chile (obviamente) y conocieron el lugar. Muchas gracias por venir, ¡y esperamos más visitas por si se animan!

Y bueno... así como este blog, primero ellos y luego nosotros...



miércoles, 8 de agosto de 2012

De vuelta a las canchas

Comienza el segundo semestre y nuevamente aterrizamos en las tierras trasandinas. Luego de dos semanas llenas de encuentros, re-encuentros, abrazos, compartir con la querida y extrañada familia, los amigos, pichangas y todos nuestros hermanos chilenos pe, volvemos a retomar nuestra vida acá por la Argentina. Retomarla con nueBos Aires, con todas las pilas recargadas y llenos de energía para aprovechar este tiempo que nos queda y compartir con toda la comunidad de Libertad.

Aprovechando las vacaciones y suspensión de las actividades en las que la parroquia se encontraba inmersa quisimos hacer algo diferente: con la ayuda y contactos de Juan "el padrino" Segovia nos conseguimos 4 trabajos (sí, leyó bien: trabajos) en los cuáles nos dividimos para aprender de la vida del "laburador" albiceleste. Fue así como estuvimos una semana laburando en una panadería, un supermercado, una verdulería y un mecánico. A continuación un pequeño testimonio de cada experiencia:

Juanca: A mi me tocó trabajar en una Panadería. Mi día comenzaba a las 6 de la mañana y terminaba a las 9 de la noche, con la intervención de un pequeño descanso de, lea bien, 4 horas para almorzar. En la panadería descubrí varios roles entre la gente con la que me codeaba, desde el panadero y la gente que hace la entrega de pan a otros sectores, hasta la persona encargada de que todas las bandejas y lugares queden limpios y relucientes para poder hacer el pan todos los días. En ellos vi un real compromiso con lo que hacían, en cada uno de ellos, y pude apreciar que en verdad todas las personas eran muy importantes para que todo marchara bien y que también era muy importante que lo hicieran como los mejores. Como me dijo un compañero, lo que haces tiene que ser un arte. Me llevo de acá amigos y compañeros, que me enseñaron mucho en el poco tiempo que estuvimos juntos, también alguna que otra recetita y la buena onda con la que siempre vi a todos los madrugadores laburantes de la esquina de Colombia y Jufré.

Joaquín: En mi caso, me tocó laburar de repositor en un supermercado, por lo que fue una semana de cargar  y descargar cajas de mercadería, de ordenar y reordenar los pasillos del lugar, de familiarizarse con las distintas marcas y precios de los productos, de estar continuamente en contacto con el gran flujo de gente que entra y sale haciendo las compras del día o la semana, de descubrir y ser parte de un fuerte sentido de comunidad y compañerismo que se vive entre los compañeros de trabajo llegando al punto de, pese al poco tiempo, ser uno más. Cuando pensamos en el trabajo en un supermercado quizás nos puede parecer algo aburrido e inútil, pero yo les digo, luego de haber trabajado una semana en uno, que es todo lo contrario; es algo entretenido y muy valioso.

Loeser: Yo en esta semanita tuve la oportunidad de trabajar en un galpón que vendía verduras al por mayor, por lo que me vi obligado a codearme con sacos de papas y cajones de las más exóticas frutas desde muy temprano en la mañana durante 12 horas diarias. Compartí el trabajo con un grupo de compañeros increíbles, verdaderos poetas de los piropos al más puro estilo de los verduleros que me enseñaron todo lo que se podía con la mejor de las disposiciones y siempre prestos para mandarnos una buena conversa y compartir algunos mates. Quizás me quedo con el sentimiento de haberme sentido caminando junto a la masa trabajadora, aunque haya sido sólo por esta semana.

Morales: Por mi parte me tocó trabajar en un taller mecánico. Fue una experiencia difícil de olvidar, ya que aprendí mucho de autos, motores y centenares de pequeñas piezas que antes ni de su existencia sabía, y que siempre recordaré por todas las manchas de aceite, grasa y WD-40 que tengo en mi ropa. Me tocó compartir con 2 jóvenes y el jefe Patricio, los cuales eran unos grandes mecánicos y muy buenos profesores también: me enseñaron desde cambiar una rueda hasta cambiar el disco de embrague (hazaña que no creo poder repetir sin una muy buena supervisión.) Sin embargo, lo que más rescato de esta experiencia son los lazos que logré formar con mis compañeros y que es muy importante saber valorar los trabajos de todas las personas, ya que todos cumplen un rol fundamental en esta sociedad.

Terminando nuestros días como trabajadores argentinos nos reintegramos a las actividades regulares con ganas de innovar en algunos aspectos e integrar nuevas ideas a la semana.

No era posible, viviendo en medio de la comunidad che, no haber hecho nunca un asado en nuestra casa. Así que la estrenamos comiendo un buen festín de pura carne de primer corte que, para no sacarles pica a los pibes chilenos, vamos a decir que estaba "malita" (mentira).

Cerramos esta semana despidiéndonos de todos nuestros lectores con un fuerte abrazo, alégrensen y cuidensen, gracias totales.